Los Relatos:

48 relatos divididos en 10 apartados temáticos. 

Decía Stendhal que la novela es un espejo que se pasea a lo largo del camino. Ese espejo es ahora una pantalla digital. Los seres humanos que desfilan ante ese vidrio cotilla también han cambiado, son seres moldeados por esa nueva tecnología. La era postinternet no produce monstruos -quizá sí-, sino humanos digitales, como el Barroco generó mujeres y hombres barrocos. Jaime Miñana, cronista de Bitácora a la deriva. Para una rebelión (Esto no es Berlín, 2015) recopila aquí unas voces a las que Hernán Ruiz da voz (literaria). Son nuestras voces, ecos reconocibles de un entorno que ya no es nuestro, sino del algoritmo. Sí, somos seres del margen (marginados algunos), porque esa inhumana tecnología nos desvela nuestros humanos márgenes. Intuimos en estas páginas un oído antropológico que se pasea por el camino digitalizado acarreando la pantalla, y lo hace para escuchar voces, para mirar vidas. El lector reconocerá esas vidas de sus semejantes, quizá hasta reconozca su propia voz.

Se cuenta esta cotidianidad del Tercer Milenio en múltiples relatos que se van escenificando a lo largo de toda la aldea planetaria. Al estar las voces globalizadas, la mirada del cronista que porta el espejo/pantalla también lo estará. El escenario universal es el que define el turbo capitalismo globalizado y apenas cuestionado, travestido de eficiencia eurocéntrica, autoritarismo milenarista o miseria tecnificada. El escenario es aquí secundario porque todo está regido por otra tramoya más sutil donde imperan los ceros y unos: los de la invisible economía financiera o los de la secuencia alfanumérica que lo moldea todo. La realidad el siglo XXI es un Matrix de dígitos que algún día se rebelarán como Frankenstein (ya se están sublevando). Porque el presente es ya un black mirror que (se) alardea por nuestro camino exhibiendo sus códigos imbatibles. Y entre tanto (Harari dixit) el sujeto humanista entra en crisis porque es el reflejo de un algoritmo biológico inferior a los otros artificiales. Al parecer nos quedan los sentimientos y los sueños, y estos también quedan atrapados en este incansable plasma peripatético.

Si eres valiente, si amas tu tiempo al tiempo que lo maldices, estás preparad@ para asomarte a este espejo que refleja un laberinto de desvaríos, digitales, claro.

Se cuenta esta cotidianidad del Tercer Milenio en múltiples relatos que se van escenificando a lo largo de toda la aldea planetaria. Al estar las voces globalizadas, la mirada del cronista que porta el espejo/pantalla también lo estará. El escenario universal es el que define el turbocapitalismo globalizado y apenas cuestionado, travestido de eficiencia eurocéntrica, autoritarismo milenarista o miseria tecnificada. El escenario es aquí secundario porque todo está regido por otra tramoya más sutil donde imperan los ceros y unos: los de la invisible economía financiera o los de la secuencia alfanumérica que lo moldea todo. La realidad el siglo XXI es un Matrix de dígitos que algún día se rebelarán como Frankenstein (ya se están sublevando). Porque el presente es ya un black mirror que (se) alardea por nuestro camino exhibiendo sus códigos imbatibles. Y entre tanto (Harari dixit) el sujeto humanista entra en crisis porque es el reflejo de un algoritmo biológico inferior a los otros artificiales. Al parecer nos quedan los sentimientos y los sueños, y estos también quedan atrapados en este incansable plasma peripatético.

Si eres valiente, si amas tu tiempo al tiempo que lo maldices, estás preparad@ para asomarte a este espejo que refleja un laberinto de desvaríos, digitales, claro.

04 Nada es lo que parece 

39 ¿Quién es Ernesto Pinsky? 

48 Deconstruyendo al hombre perfecto

41 Una chica millenial

29 Sin ventanas al mundo

15 Ubi sunt?

31 El banquero pederasta

09 El último destino de Lisbeth Salander

20 El indiscreto apaleado

08 Descanse en Red

27 Ciberpoltergeist

18 Voces de otro mundo

 

01 Libido on-line 

43 Eros y algoritmos 

24 El precio del amor en Secondigliano

32 Deseos pixelados

34 Ciberactivistas

05 Los chips poderosos

38 De Herrera al Erreocho

10 Basura digital

45 Numerati

23 El día en que los lobos del capital tuvieron miedo de un ciberzorro

12 Vivir en España es morir

25 Multiversos

16 Vacío en Anatolia

46 Ingreso al futuro. Un romántico en la Corte de Felipe VI.

44 La rebelión de las pixelcriaturas

26 El turismo no es un gran invento

30 Mr. Computer

02 Ciberhumanos

13 Transhumanismo

Miñana:

Así entendió Miñana, el cronista que desapareció un día tras el espejo, el desafío que culmina en esta obra: Oigo voces. Muchas voces. El mundo ha estallado, una multiesquizofrenia globalizada lo desgobierna todo.

Voces masculinas, femeninas, de niños, de ancianos, voces sin voz, impostadas voces, susurros electrónicos, ecos sin sentido, frívolas voces, alienadas, desnortadas, voces del vacío, vacío de voces.

Las voces ya no son solo humanas. La tecnología ha cobrado voz, impone su voz a veces (a voces), otras veces distorsiona los latidos naturales y, a la postre, tiende a hacerse sonido ambiente.

Las humanas voces están ya en la órbita digital. Los comportamientos de hombres y mujeres se han hecho igualmente digitales. Es un cambio irreversible, ni bueno ni malo. Es así. En el mundo se han sucedido muchas mutaciones, traumáticas, progresivas, devastadoras. ¿Era nuestro planeta mejor con los dinosaurios, con los mamuts, con el tigre de dientes de sable, con los pitecántropos o los neandertales, con las locomotoras de vapor, las luces de gas o el VHS? Era diferente. Ahora la Tierra, anudada en una invisible maraña alfanumérica, también es distinta, peor en algunas cosas, en otras mejor. Soy un cronista de vocación antropológica; me interesan los seres humanos, sus pasiones, sus sueños, sus miserias, sus comportamientos en este nuevo escenario tecnológico. Por eso los rastreo en el piélago de ceros y unos, expandido y expandiéndose, del siglo XXI. Oigo sus voces.

¡Atrévete con una lectura del siglo XXI!

En un desafío rayueliano, estos cuentos se pueden leer siguiendo el orden del índice, optando por la numeración ordinal o por la secuencia que se autoprograme el lector. El orden de la lectura no altera el inquietante resultado.